---------------- La enfermería frente al espejo

lunes, 21 de enero de 2013

Off

Explican los expertos en eficiencia energética que mantener los aparatos electrónicos en standby para que así puedan estar en disposición de estar operativos mucho más rápido cuando se pulsa el botón de on supone un estúpido despilfarro energético y económico. Y concluyen tajantes: "cuando no lo estés usando, apágalo".

Este querido blog lleva dos meses en standby. Un cambio radical de vida fue la causa fundamental, no sólo por falta de tiempo sino también por la necesidad de mantenerse hiper-concentrado en las decisiones y retos personales y profesionales a corto plazo.

Pero mentiría si dijera que es esta es la razón principal por la que estoy escribiendo esta última entrada en el blog. Después de unas largas y duras semanas de mudanzas en varios planos y niveles (físico, psicológico, profesional, económico, geográfico, familiar...) nuestra vida está empezando a tener una cierta normalidad, tengo el equipamiento necesario y algo de tiempo libre, lo cual me habría permitido hace ya un par de semanas volver la mirada hacia este blog para pulsar la tecla on y abandonar el oneroso estado de standby. Pero, sinceramente, no he podido.

La razón, expresada de una manera llana, es que estoy simplemente exhausto; y, sinceramente, creo que vacío por lo que respecta a nuevas aportaciones útiles o interesantes en este pequeño rincón de reflexión. Después de este par de meses distanciado del objeto de pensamiento "enfermería", ocupado en cosas aparentemente banales, domésticas, utilizando la cabeza sólo para lo estrictamente imprescindible para la supervivencia, incluyendo el  -cada vez más inestable y complicado-  trabajo que paga los recibos, me he dado cuenta de que iba camino de convertirme, parafraseando a Herbert Marcuse aunque en un sentido bien diferente, en un hombre unidimensional. Y he sentido claramente que hoy necesito un horizonte mucho más amplio para poder seguir creciendo.

Sinceramente, creo que he dado ya todo lo que podía aportar a las enfermeras y a los  -poquitos, para qué negarlo- profesionales que desde otros ámbitos aledaños se han interesado por mis opiniones sobre esta valiosa y subvalorada profesión. No sólo desde el blog, sino también presencialmente a lo largo y ancho de la geografía española: Madrid (3 veces), Alicante, Jaén, Barcelona (2), Sitges, Granada, Badajoz, Cartagena... Y, la verdad, estoy ya algo agotado de repetir un discurso que si pudo ser transgresor en un origen, hoy ya ha sido adecuadamente digerido y metabolizado por el establishment profesional enfermero.

Quien quiso escuchar mi aportación lo ha podido hacer sobradamente por tierra, mar y aire. El contexto sanitario, sociológico y político; el benchmarking con las aportaciones de otros ámbitos geográficos y profesionales; las expectativas y previsiones de un futuro cada vez más incierto; los nuevos parámetros y paradigmas... Todo lo que podía aportar al respecto ha quedado dicho y escrito. Pero, además, todo aquello que he podido introducir en el debate con el propósito de cambiar realmente el estado de cosas, que es lo que importa más allá de una reflexión académica purista, no es ni tan complejo ni tan complicado. Lo sintetizo aquí por última vez
  • Los problemas básicos de la enfermería española son de dos tipos: externos e internos. Los externos tienen que ver sobre todo con la irrelevancia política; los internos, con la descohesión y la desmovilización interesadamente gestionadas por los liderazgos tóxicos.
  • Por lo que respecta a los importantes problemas externos, estos sólo podrán ser enfrentados a partir de un fuerte y renovado liderazgo profesional, social y político, algo que exige gran estatura intelectual y moral, un fuerte compromiso con las bases profesionales y una mentalidad cultivada y visionaria capaz de explicar y evidenciar a la sociedad y a los poderes públicos los inasumibles costes de oportunidad que supone seguir ninguneando a la enfermería y posponiendo el desarrollo de un papel más central y un ámbito de práctica más avanzado dentro del SNS.
  • El gran reto, por tanto, es construir un lobby enfermero con legitimidad interna y poder político real que no trate de sustentarse, como hasta ahora, en el mangoneo y la exclusión, sino en una gran autoridad moral cohesionadora e inclusiva y en una precisa visión estratégica, todo ello respaldado por el tremendo poder potencial que suponen más de 200.000 profesionales, titulados universitarios, que están 365 días al año, 24 horas al día, sosteniendo unos servicios de salud modernos, basados en el conocimiento tanto como en el compromiso. Evidentemente ello no es posible con unas bases profesionales interesadamente adormecidas y desmoralizadas.
  • Los problemas internos hunden sus raíces en atávicos complejos de inferioridad y déficits de auto-imagen, en el egoísmo de las sucesivas élites enfermeras, da igual progresistas que conservadoras, y en la hegemonía cultural de un arquetipo profesional desfasado que sigue estando en la base de un pensamiento enfermero dominante en el que se ha socializado a las enfermeras en las escuelas y que persiste atolondradamente en definir púbicamente a la profesión en base a sus señas de identidad con menor valor de mercado.
  • Y, sobre todo, como suelo decir, es que dentro de la enfermería cada cual va a su bola. No sólo el poder corporativo colegial y su impostado contrapoder sindical, ambos tan enfrascados en su tarea de pastoreo y ordeño de las bases profesionales (cierto: uno con más premeditación y alevosía legal y política que el otro), sino también muchos otros líderes potencialmente alternativos  -dospuntocéricos o institucionales, hay de todo-  a los que les encanta ser cabeza de ratón en vez de cola de león y cuyo sueño más ardiente es ser aceptados por un establishment político, mediático y profesional que sea capaz de perdonar su grave pecado original: ser sólo enfermeras. Sé que habrá quien piense que soy muy borde, ya lo sé, pero ya somos mayorcitos todos y hemos podido aprender a distinguir las voces, de los ecos, en esta gran cacofonía.

No quiero acabar sin realizar una precisión importante. En la última entrada del blog (publicada el 20 de noviembre) denunciaba las amenazas judiciales  -de momento no sustanciadas-  que el Presidente del Consejo General de Enfermería blandió en una Circular contra mi humilde persona y contra este ámbito de libre (y documentada, si se me permite) expresión. Como sé que algunos amables seguidores del blog han puesto en relación estos dos hechos  -las amenzas y mi silencio-, y hasta ha habido quien me lo ha preguntado directamente, lo primero que quiero hacer en esta entrada es desmentirlo. Sigo creyendo que el envilecimiento y la ilegitimidad de una cúpula corporativa que lleva más de 25 años exprimiendo a la profesión con malas artes es éticamente intolerable; por eso, hasta que la Fiscalía Anticorrupción, la Oficina Antifraude, el Tribunal de Cuentas, el Ministerio de Sanidad o el sursuncorda no tomen cartas en el asunto seguiré denunciándolo antes quienes quieran seguir leyendo o escuchando. Si no es aquí, ya encontraré cobijo adecuado.

Pero sucede que la deserción sin paliativos  -que por aprecio personal no voy a etiquetar-  de quien se había convertido en azote de la cúpula colegial enfermera y de sus patéticos muñidores locales, en sinergia con la admirable capacidad para mirar para otro lado del grueso de la glamurosa gurusidad enfermera, me estaba abocando a un indeseado protagonismo de cosas en el fondo superfluas, que claramente había hecho descender notablemente el nivel intelectual al que aspiraba este blog tan currado: cuando uno tiene que ponerse a la altura de gentecilla con posibles pero con muy pocas luces, que no saben ni redactar y tienen la altura intelectual de un berberecho (por no mencionar su inefable estética tardofranquista), inevitablemente degrada su propio discurso. Y, sinceramente, no estoy ya por la labor de dedicarme a proclamar como un poseso lo que deberían hacer cada día miles de gargantas desde la propia enfermería. Esta es otra razón, estrictamente relacionada con el propio respeto que me debo, que me ha llevado a pulsar la tecla de off.


Finalmente: creo que quienes estamos dentro de este gran escaparate virtual, de este gran juego de egos y de sombras, le/nos otorgamos demasiada importancia como motor de cambio. Porque los cambios reales sólo se producen en la vida real y generalmente lo hacen a partir de la acumulación de pequeñas luchas y pequeñas victorias. Son más importantes 500 profesionales uniendo voluntades en cualquier punto bien localizado del territorio que 50.000 followers en las dispersas redes sociales. Y esto tiene ver conmigo mismo, por supuesto, pero también con otras iniciativas, tan aclamadas como huecas, que no aspiran en realidad a cambiar las cosas porque sólo van dirigidas a, y encuentran adeptos en, gente que ya estaba convencida y a la que poco o ningún esfuerzo le cuesta anunciar al mundo su venturosa adhesión.


De ahí que sea mucho más importante, aunque sin duda mucho menos glamuroso (¿a quién le gusta la gente con los brazos llenos de la mierda que ellos no ayudan a retirar?), un apoyo decidido, entusiasta y plasmado en la vida real de los procesos de cambio que están teniendo lugar en dos modestos colegios de enfermería (Murcia y Baleares), una tarea quizás cuantitativamente insignificante pero que cualitativamente es fundamental. ¿Por qué? Porque han demostrado que las corruptas camarillas locales pueden ser expulsadas democráticamente de la vida colegial; y también porque si estas experiencias no descarrilan, sus líderes tienen la fuerza necesaria para seguir empujando y hay más brazos que les ayuden a expulsar a los mercaderes del templo, estarán marcando el camino a seguir para tanta gente decente que existe en esta profesión y que hoy está sumida en una impotencia letal.

Y que, juiciosamente, pasan ampliamente de toda esta parafernalia autocomplaciente. Por mi parte, lo entiendo y me aplico el cuento.

Sólo me resta dar las gracias a todos y cada uno de los lectores de este blog que hoy desaparece, supongo que para siempre; me quedo con los amigos que he ido haciendo, con los momentos más excitantes de esta aventura y con las 301 entradas, lúcida alguna, banales o superfluas tantas otras, que quedan como modesto legado. No me cabe ninguna duda de que encontraré un cauce a la medida de mis posibilidades y necesidades para poder seguir sacando hacia fuera reflexiones e impresiones. Así que, de una u otra manera, seguiremos en contacto.

Ahora sí, el mando en off, fundido a negro.




martes, 20 de noviembre de 2012

No ofende quien quiere...

A don Máximo Antonio González Jurado, presidente en funciones del Consejo General de Enfermería, no le gustan mis escritos ni mis opiniones, vaya por dios. Estoy francamente consternado. Pero como no le debe bastar con mi consternación, ahora pretende añadir el miedo a mis aflicciones: ¡este hombre no tiene corazón!

Eso sí, su conducta da la razón punto por punto a mi clarividente última entrada en el blog que titulé ¿Liderazgo? No, matonismo. Y es que este aprendiz de inquisidor me ha concedido el dudoso honor de dedicarme para mí solito (digo yo que seré, en deplorable redacción, ese "cierto personaje de la sociología ajena a la profesión enfermera") toda una amenazante circular que envía a los presidentes de los colegios provinciales para que pongan sus barbas a remojar en el caso de que, como han hecho anteriormente algunos de sus colegas  -la última, la presidenta del Colegio de Baleares-, me inviten a hablar en sus sedes colegiales.

Y, por si aflicción y miedo no resultaran bastantes, la circular me implica en una conjura con "el sindicato de enfermería de siempre", dirigida "de forma soterrada y agresiva" a sabotear el futuro decreto de prescripción enfermera y la colegiación obligatoria.

Y, en fin, después de meter en el asunto, por si éramos pocos, al "mago de la comunicación del gobierno democrático nazi alemán", Goebbels, en quien se supone que no sé qué "viejos colaboradores" encajan a la perfección, es cuando me advierte que "los servicios jurídicos del Consejo analizan en estos momentos la 'información' para pasarla de inmediato al despacho de penalistas que  colabora con el Consejo y realice las actuaciones civiles y/o penales que en derecho procedan".

Pues lo siento, en este país existe una cosa a la que yo no renuncio y que entiendo que al señor González no le guste, que se llama libertad de expresión. Proceda con los abogados, está en su derecho, pero eso sí, al menos páguelos de su propio bolsillo y no de los tan menguados ya de sus forzosos colegiados.


Si he tergiversado alguna información o inventado un solo hecho o dato sobre el Consejo General de Enfermería o sobre su presidente en funciones, no sólo rectificaré de buen grado, sino que además cerraré el blog para siempre. Porque son los hechos lo que realmente importa pero, a éstos, el viejo zorro nunca contesta. Normal.

No ofende quien quiere, sino quien puede.

viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Liderazgo? No, matonismo

Como ya anuncié aquí, el pasado martes acudí a un valiente y oportuno debate convocado por el Colegio de Enfermería de las Islas Baleares [Coiba] sobre la colegiación obligatoria (simplificando un poco; fue un debate más general sobre los colegios, la colegiación y la profesión). Compartí mesa con nuestra excelente anfitriona, la presidenta del Colegio Balear, Rosa María 'Xama' Hernández; con el pragmático presidente del CECOVA (Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana), José Antonio Ávila; y con la veterana directora de programas del Colegio de Barcelona, Núria Cuxart.

El debate pudo seguirse en directo en streaming y aún puede verse la grabación en este enlace de Coiba; también obtuvo un estupendo y divertido seguimiento en twitter que EnferEvidente nos permite enlazar aquí. Creo que fue un debate interesante (perdón por la simplificación que sigue) con un CECOVA volcado en evidenciar las virtudes globales de la colegiación obligatoria; un Colegio de Barcelona que defiende la colegiación obligatoria siempre y cuando sirva para defender el interés social general; y un servidor, defendiendo que lo mejor que desde una perspectiva estratégica pudiera sucederle a las profesiones sanitarias españolas, y más específicamente a la querida profesión enfermera, es que finalmente predominara la opinión del Ministerio de Economía y Administraciones Públicas, sobre la del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y se decidiera que la colegiación debería dejar de ser obligatoria para aquellos profesionales que trabajen exclusivamente en el sector público.

Defendía el presidente de CECOVA que dejar en manos de las administraciones públicas la regulación y control de la profesión es peligroso porque nadie muerde la mano que le da de comer y las administraciones públicas son la mayor patronal sanitaria del país. Creo que no se da cuenta de que son precisamente las administraciones públicas quienes, al mantener la obligatoriedad de la colegiación, dan de comer a los colegios (y todo lo contrario a los colegiados). De ahí que la institución colegial, como ha evidenciado de manera muy expresiva su propio presidente, haya adoptado como máxima no morder la mano que les da de comer y tratar con guante de seda a los gobiernos del momento, da igual su color político. Todo por la colegiación 'universal' (como eufemísticamente le llaman ahora).

Si se generalizara la colegiación voluntaria los colegios tendrían que ganarse el cariño (y el bolsillo) de las enfermeras de su demarcación dando servicios que compensaran las cuotas colegiales, siendo menos opacos y de dudosa reputación, rindiendo cuentas reales de sus actividades y gastos, centrando de verdad su tarea en el colegiado y abriéndose a la sociedad para ganarse también su adhesión.

Es cierto que entonces los colegios dejarían de ser, conceptualmente, Colegios y pasarían a ser una asociación más de las muchas que hay; pero no hay porqué preocuparse: mientras mantuvieran la etiqueta jurídica de Colegio, citados en el art. 36 de la Constitución Española, seguirían beneficiándose de un régimen fiscal TAN beneficioso, bajo la figura de "personas jurídicas parcialmente exentas" (régimen que también es extensible, por cierto, a las empresas y fundaciones creadas por los colegios, algo muy interesante y conveniente, ¿no Boss?).



Entre las aportaciones que he recibido con carácter previo al debate, las que recibí durante el mismo y las que he recibido después (y puedo decir que son bastante numerosas), he aprendido algunas cosas importantes.

Lo que más me ha sorprendido, y eso que no había mucho margen para la sorpresa, ha sido el desmedido acojonamiento que provoca el Consejo General de Enfermería y más en concreto su presidente podólogo, Máximo Antonio González Jurado, entre las estructuras colegiales provinciales. Incluso entre sus adversarios y sus críticos más acérrimos. No puedo detallar, sin incurrir en deslealtad, algunas confidencias que se me hacen desvelando las formas de actuar del susodicho y de sus mamporreros para mantener permanentemente amedrentados a los directivos colegiales provinciales. A la mayoría de ellos, sus followers, los mantiene (voluntariamente) secuestrados desde hace más de veinte años, sabiendo que su extremada mediocridad profesional y falta de decencia personal (más algunos atractivos incentivos) son el resorte fundamental que le  permite conservar el  poder contra toda legalidad, incluidas sucesivas sentencias judiciales que se pasan por el forro.

A los otros, digamos los disidentes, los ahoga con una doble arma: por un lado, el expolio financiero (refrendado a mano alzada por esa dócil y estable mayoría de treintaytantos borregos) que hace crecer y crecer la deuda de los colegios que se rebelan, disconformes con dicho expolio, hasta que no tienen más remedio que claudicar y pagar o entrar en  quiebra. Lo que hace el Consejo es típicamente mafioso: si entras en La Familia renegocio tu deuda y entras en la Semana Fantástica y en los Días de Oro colegiales, con importantes descuentos sobre la deuda reclamada pero entregando a La Familia el resto de la pasta. Y todos amigos, ya vuelves a ser de La Familia, pórtate bien en adelante.

El caso más eolcuente y sangrante es lo que desgraciadamente ha pasado con el hasta hace bien poco líder de La Resistencia, el presidente del Colegio de Badajoz; basta con bucear en su blog para sentirse como en un anuncio de antes de... y después de... Por ejemplo, comparando este tipo de entradas, en las que el Consejo era el culpable de todos los males, Satán, y las que desde hace unos meses sólo reparten culpas al "Sistema", sin más nombre ni apellidos que los de los políticos e instituciones públicas. Bastó con una amenaza de intervención de las cuentas del Colegio, desafiada con una sonada rueda de prensa del presidente del Colegio de Badajoz (bajo el hoy hiriente título "persiguiendo la transparencia") para llegar a un amistoso arreglo. Y todos contentos, La Resistencia anulada, La Familia recupera un hijo pródigo. No tengo porqué poner en duda que, tal y como me contó él mismo, todo esto sea un sacrificio personal en beneficio de los colegiados pacenses, aunque fuera vendiendo para ello su propia alma. Entonces probablemente sería hasta meritorio, una verdadera inmolación, pero igualmente algo penoso, una total rendición. Lo siento Carlos, así lo he vivido, así lo pienso y así lo denuncio.



Y la otra forma de agarrar por sus partes a los colegios disidentes es utilizando la, supongo que muy bien remunerada con fondos procedentes de vuestras cuotas colegiales, asesoría jurídica: se trata de presentar demanda tras demanda tras demanda tras demanda... con una intensidad que desborda la capacidad de las humildes asesorías jurídicas locales. Todos los colegios disidentes tienen pleitos judiciales abiertos; cuando no puede ser por reclamación de cantidad, entonces se impugnan las candidaturas o las decisiones de las juntas de gobierno, lo importante es tener permanentemente amenazado a quien ose no reírle las gracias y hacer de bufón para divertir al monarca.


No hay que engañarse: el control y gestión de las cuotas colegiales es lo que constituye el verdadero fondo y leit motiv del tema: hay que tener en cuenta que, atendiendo al documento del Consejo "Memoria del Presupuesto de Ingresos y Gastos, Ejercicio de 2012", del que algunos colegios provinciales, me consta, no disponen porque no les ha sido enviado (pueden descargarla aquí; de nada), unos 75 euros de cada colegiado, aproximadamente un 35% del total de sus cuotas, son expoliados por el Consejo General para los tejemanejes de su complejo entramado empresarial que, gracias al Foro de la Profesión Enfermera, empezamos a conocer (y lo que quedará...). Este gráfico que me han autorizado a difundir habla por sí solo (pinchar para ampliar):




Un ejemplo de esta voracidad recaudatoria: a día de hoy, la tesorería del colegio de Murcia sigue estando intervenida, a pesar de que hace ya casi siete meses, el 25 de abril, tomó posesión una nueva junta directiva que reemplazó a la (presuntamente) corrupta anterior, la que fue intervenida. Se llega así a la expresión más pervertida de la codicia: las cuotas que pagan hoy los colegiados de Murcia las maneja directamente desde Córdoba el capo local nombrado por La Familia, don Florentino Pérez Raya. Cobrando sus jugosas dietas, naturalmente.

Mensaje para incautos: es únicamente por la defensa de estos intereses personales y de camarilla que el Consejo, su Presidente y sus virreyes han renunciado desde siempre a ejercer cualquier tipo de liderazgo moral, profesional e intelectual (la verdad es que ni podrían ni sabrían) y han hecho del matonismo su principal forma de relación con los colegios y los colegiados; colegiados que son de los colegios, no se olvide que el Consejo no tiene colegiados. Asfixiando a los colegios, usurpando con métodos antidemocráticos su liderazgo y ofreciendo una representación y una imagen impresentables de la profesión enfermera.

¿Hasta cuándo? Parece que, como pasó con Francisco Franco, hasta que el caudillo muera plácidamente en su lecho o se refugie en Suiza como chairman de un Consejo Internacional de Enfermeras que le concedió (no sabemos el precio total, aunque sí parte de él) la misma condecoración que a... ¡Virginia Henderson, Hidelgard Peplau  y sólo tres condecorados más en todo el mundo mundial!

Ustedes mismas...

PS.- En  plácida charla de sobremesa se planteó qué pasaría si el preclaro líder desapareciera súbitamente (dios no lo permita). La respuesta fue unánime: ¡Uffff! ¡Vaya marrón! ¡Igual sería peor! Y digo yo: ¿para cuándo una Platajunta, una alternativa democrática a esta panda de fachas que permita a la enfermería y a las enfermeras mirar hacia un futuro mejor, más  libre y, sobre todo, más decente? The answer, my friends, is blowing in the wind.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Los papeles de Cartagena (y la presentación)

Como ya sabéis, la semana pasada estuve en Cartagena, en el XVI Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, donde tuve el placer de encargarme de la conferencia de inauguración. Fiel a mi compromiso con vosotros, os enlazo el texto de la conferencia. Ya sé que hay bastante material común a otros papeles que os he enlazado, pero también hay nuevas reflexiones, nuevos enfoques, nuevas ideas-fuerza. Si a alguien le interesa, puede descargar el documento pinchando aquí.


Pero sucede que algunas veces me han pedido que comparta también la presentación audiovisual que llevo (y que también siempre es distinta, personalizada). Como utilizo una aplicación un tanto complicada y como me apoyo en ella básicamente para que el personal  no se me duerma, ya que tiene transiciones bastante espectaculares, pues no sabía como compartirla. Por eso he ideado un sistema, un tanto cutre, pero algo es algo:


El procedimiento es éste: imprimís el texto (que la Amazonía me perdone), lo vais leyendo y cuando llegue el primer texto en negrita y sombreado dais al botón de seguir, y lo mismo cada vez que lleguéis a un nuevo texto remarcado... hasta el final.






PS.- El otro día anuncié mi presencia mañana en el Colegio de Enfermería de las Islas Baleares en un debate abierto sobre colegios profesionales y colegiación obligatoria (o no). El debate puede seguirse en directo (streaming) mañana martes 13 de noviembre a partir de las 16.30 en el siguiente enlace: http://www.livestream.com/infermeriabaleartv (o pinchando aquí). Espero.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Debate sobre colegiación obligatoria de las enfermeras

Recién vuelto de Cartagena (ya enlazaré la transcripción de la conferencia de los Encuentros de Investén en otra entrada), preparo mi participación en un debate sobre la colegiación obligatoria convocado por el Colegio de Enfermería de las Islas Baleares, que tendrá lugar en Palma de Mallorca el próximo martes, día 13, a las 4 de la tarde.

Compartiré mesa con la presidenta del Colegio de Baleares, Xama Hernández, el de Cecova, José Antonio Ávila, y la directora de programas del Colegio de Barcelona, Núria Cuxart.

Están intentando transmitir el debate en streaming; si se confirma, ya pondré el enlace por si a alguien le  interesa. Si no, podréis seguirlo en twitter (@coiba1, hashtag #colegiación). En cualquier caso, ya informaré a mi vuelta.

lunes, 29 de octubre de 2012

Los papeles de Sitges

Siempre que, respondiendo a alguna amable invitación, invierto tiempo en preparar una intervención pública me gusta rentabilizar ese tiempo ampliando el tamaño de la audiencia a la que aburro. Sí, es pura maldad.

Por ello, suelo publicar en el blog los contenidos de la disertación. El jueves estuve en Sitges, invitado al XI Congreso de la Associació d'Infermeria Familiar i Comunitària de Catalunya-AIFICC y dispuse de 45 minutos  -escrupulosamente respetados-  para reflexionar sobre el futuro de la enfermería y de la especialidad y otros 15 para un breve coloquio con los asistentes.

Y aquí os traigo los contenidos. En esta ocasión, haciendo caso a alguna sugerencia de mayor comodidad para los improbables lectores, en vez de copiar y pegar el texto en sucesivas entradas, he preferido generar un pdf y enlazarlo para que quien lo desee pueda descargarlo y leerlo mucho más cómodamente.

He incluido los hipervínculos a la documentación que se va citando para que puedan ser consultados en caso de que puedan interesarle a alguien.

Para mí, estas conferencias, por su formato y su duración, constituyen un buen vehículo para ir incorporando muchas de las cosas que voy aprendiendo, por eso en todas ellas aparecen (partiendo lógicamente de unos posicionamientos comunes y conocidos por quienes siguen el blog y mis publicaciones) nuevos hilos argumentales, nuevas referencias, nuevos contenidos, nuevas propuestas.

Espero que os resulte útil, con esa finalidad he invertido tiempo y neuronas (estas últimas, aún más escasas que el primero). Podéis descargar el texto pinchando aquí.

Finalmente, tengo que decir que el trato y la atención que me dispensaron Paco Cegri y su equipo fueron fantásticos por su cercanía y afecto. Y la organización del evento, impecable. Gracias.

martes, 23 de octubre de 2012

¿Reformas estratégicas, ahorro de costes (o un poco de cada)?

Tengo muy abandonado el blog y es algo que me duele, pero sucede que tengo algunos compromisos que cumplir y cumplir, para mí, no sólo es acudir a donde te invitan y repetir el-discurso-de-siempre-que-tan-bien-queda, sino también incorporar lo que uno va aprendiendo y no defraudar a un montón de gente que te presta una hora de su valioso tiempo. Y eso representa bastantes horas de trabajo que robar al tiempo libre, sacando huecos de donde se puede..

Pasado mañana, jueves 25 de octubre, tengo un compromiso en el XI Congreso de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, en Sitges, donde me han pedido que me ocupe de la conferencia inaugural. Es la tercera vez desde mayo que me invitan a Barcelona y es para mí una satisfacción y un honor.

Unas dos semanas después, el día 7 de noviembre, me corresponderá el mismo honor en el XVI Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, que organiza Investén-isciii en Cartagena. Es la primera vez que colaboro con Investén, pero espero que no la última, así que tendré que esmerarme...


Aun así, ha habido algo que me ha llamado mucho la atención y que me ha incitado a sacar algo de tiempo extra para esta entrada: hace sólo unos pocos días (el 18 de octubre, para ser más exactos), la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía anunciaba un cambio en los organigramas de gestión del Servicio Andaluz de Salud. La parte más destacable de esta reforma, justificada exclusivamente como una medida "de ahorro", consiste en fusionar órganos de gestión: dos hospitales (en áreas urbanas), dos o más distritos de atención primaria y, en cinco casos, un hospital y uno o más distritos de atención primaria en gerencia compartida. Es esta última medida la que llamó mi atención.

¿Por qué me llama la atención? Porque, al margen del relativo impacto financiero, se trata de una medida que debería haberse adoptado hace ya tiempo ya que debería resultar absolutamente innegociable para cualquier servicio de salud que entienda que debe prepararse para lidiar con unos dramáticos cambios en las demandas asistenciales que, o los fuerzan a una verdadera revolución organizativa o se los llevan por delante.

El futuro de los servicios públicos de salud pasa necesariamente por una atención primaria renovada, plurifuncional, potente y políticamente apoyada, un verdadero eje central del sistema sanitario.

En algunos sitios ya se habla de 'atención primaria de alta intensidad', pero se han acuñado infinidad de nombres que esconden básicamente la misma idea: patient-centered medical home (me resulta imposible traducir lo de "medical home" y que quede medianamente inteligible), hospital virtual, etc. La idea que subyace es que la epidemia de ingresos por urgencias de pacientes pluripatológicos con necesidades de cuidados complejas está colapsando asistencial y financieramente a los hospitales (y por ende a sus financiadores) y que para intentar evitar que revienten todas las costuras del sistema es necesario enfrentar el reto de tratar en la comunidad (hogares y dispositivos sociosanitarios) muchos problemas que hasta ahora vienen siendo abordados exclusivamente en carísimos dispositivos hospitalarios.

Se trata de revertir el obsoleto modelo hospital-céntrico por otro donde los servicios y centros de atención primaria estén al mando del sistema y coordinen todas las necesidades asistenciales de sus pacientes. Los especialistas serían meros consultores y durante los episodios  -que deberían dismunuir sustancialmente-  de hospitalización, el gestor de cuidados de AP nunca abandonaría el seguimiento del paciente hasta que pueda regresar a su hogar/residencia.

Esto es lo que se ha intentado hacer en Inglaterra, convirtiendo a los GP (médicos de familia) en comisionados que compran el resto de los servicios (especialistas ambulatorios, centros de salud mental, atención hospitalaria...) que precisan sus pacientes. Pero esta 'tercera vía' británica tienen un grave handicap, que es el modelo de GP como llanero solitario sin que se integre todavía en grupos de práctica asistencial. Se ha tratado de paliar el problema proponiendo ir creando consorcios de GPs, pero el concepto de grupo de práctica multidisciplinar no existe como forma organizativa básica, cada cual va por su lado. Aquí, probablemente, todo sería más sencillo porque sí existen dispositivos integrados relativamente fáciles de reformar (sobre el papel, quiero decir).

Ahora, al gerente del SAS le queda una  tarea más complicada: terminar el mapa y, sobre todo,no limitarse a lo sencillo, a reconvertir a los gerentes hospitalarios en gerentes de área sanitaria integrada, y buscar perfiles gestores más moldeables y abiertos a nuevas formas de organizar el trabajo y de coordinar la primaria y la especializada, con una orientación de proximidad asistencial. De momento, si no he contado mal, de cinco nombramientos como gerentes de área integrada tres provienen del hospital y dos de los distritos de AP.


En el País Vasco también se están unificando las gerencias hospitalarias y de áreas de atención primaria en las OSI, Organizaciones Sanitarias Integradas, enmarcado todo ello en la Estrategia de Cronicidad, no en un plan de ahorro de costes (o que así se vende). En todo caso, todo estará bien si bien acaba.