martes, 8 de agosto de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (5)





1 de abril.
Mi nombre es Bond… Jane Bond.
Soy investigadora privada y trabajo por libre, principalmente para algunos bufetes de abogados. Es una buena vida para una investigadora con tanto oficio como yo, aunque a veces eche de menos un fijito mensual para cuando las cosas están flojas. Últimamente, con todo esto del Brexit, no han venido muy bien dadas, así que cuando estaba a punto de tener que aceptar encargos de huelebraguetas  que abiertamente aborrezco–  para cubrir ciertas apuestas mal meditadas recibí de muy buen grado el encargo del despacho Window, Door, Floor & Roof. Como además el encargo era raro decidí que podría cargar algunos costes extras al bufete. Sí... estaban bastante inquietos. Por lo visto algo sobre un asesinato en un consejo de administración y un sospechoso que no suelta prenda. Mañana veré con más detalle y les cuento.
2 de abril
Bien. Me han pedido que investigue ciertos e indeterminados sucesos acaecidos el pasado lunes y cuyo desenlace es, de momento, el asesinato en el 2 de Kingsfont St, London City, de Lord Anthony G. Paramount, presidente del Nursing Council, y la detención como autor, sorprendido al parecer in fraganti, de Mr. Alfred Isbox, un cargo local en West Midlands. La abogada del bufete encargada de su defensa, Mrs. Ruth Roof, esposa del socio principal Ron Roof por más señas, dice que Isbox se ha negado a testificar ante la policía e incluso a hablar con ella misma. Su conclusión: se siente más seguro en la cárcel que en la calle. Ni se declara inocente ni se autoinculpa, simplemente se ha quedado súbitamente mudo.
Me han pedido que trate de enterarme por otras vías, digamos informales, de lo que realmente pasó y del entorno en que sucedió, personas que pudierar testificar o estar implicadas, esas cosas que hacemos los detectives privados. Tenemos, claro está, nuestro Método, 3 principios fundamentales sobre todo.

Hay tres principios sagrados en la metodología de un investigador privado para comenzar la investigación: el primero, ir al lugar del crimen y hablar, si hay suerte, con posibles testigos (y, si no la hay, con quienes mejor conocen a los implicados). El segundo, buscar fuentes imparciales que te den información no sesgada sobre las personas y entornos que vas a investigar. Y el tercero, pedir un adelanto a cuenta y fijar claramente tus honorarios. En mi caso, 4.000 libras para ir tirando, y 200 más por cada día de trabajo. Mañana sin falta me acerco al 2 de Kingsfont a ver si pillo cacho[1] (esta es una expresión española muy graciosa que aprendí en Magaluf, Mallorca, Spain, hace unos pocos años; no sé cómo traducirla pero perfectamente a lo que se referían quienes la utilizaban).




[1] En español en el original (NT)
 


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