viernes, 8 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (26)




El tráfico estaba de pena y encontrar aparcamiento, ni te cuento. Así que tardé más de media hora en llegar a Kingsfont.

Cuando llegué, en vez de dos bobbies en la puerta me encontré dos furgones antidisturbios que custodiaban a unas 300 personas –nurses, of course– que llevaban pancartas, coreaban slogans y atendían a los medios, un par de ellos con cámaras y cinco o seis con micrófonos, grabadoras o móviles.

Mientras trataba de avanzar hacia la puerta ojeé las pancartas, que básicamente exigían «visibilidad» y «transparencia». Primero pensé que se trataba de dos facciones enfrentadas, los que querían ser visibles y los que preferían pasar desapercibidos, pero qué va, todas las pancartas iban firmadas por ANN (Association for a New Nursing). Así que me ratifiqué en mi opinión de que esta tropa es rara de cojones.

Bien. Conseguí entrar, pregunté a un policía quién estaba al mando y me dijo que la comisaria jefe Spring. Estaba en la tercera planta, izquierda. Cuando llegué, la secretaría parecía el camarote de los Hermanos Marx; al fondo, la puerta estaba cerrada a cal y canto y de dentro surgían unos gritos:

–¡Que no salgo, hostias, que no!

Me acerqué a Alana Spring y le pregunté qué pasaba.

–Mr. Smallwall se niega a abrir la puerta. No hay manera de que abra. No cree que seamos la policía, dice que somos sicarios a sueldo de Delayed, que es ese señor que está allí, esposado. No para de gritar y creo que ha amontonado todos los muebles en la puerta por si la vamos a tirar abajo.

–¿Quiénes son esos otros dos señores que también están esposados?

–Mr. Charm y Mr. Wheel, venían con el otro, con Delayed. Si están esposados no es por nada, solo para convencer a Smallwall de que salga con garantías… y nos cuente por qué pìensa que Delayed quiere asesinarle.

–Es una larga historia, Alana... Déjeme a mí.

–Ok.

–David…

–¡Que he dicho que no salgo, joder! ¡Que a mí no me pillan esos asesinos en serie! Joder en qué puta hora se me ocurrió venirme a este nido de psicópatas…

–… soy Jane Bond, hemos hablado hace media hora y acabo de llegar aquí. Quien le pide que abra es la comisaria jefe de Madcow, Alana Spring, que ha venido porque le pedí yo al subdirector operativo de Scotland Yard que mandara gente de confianza. Mr. Delayed está esposado preventivamente, al igual que Charm y…mmm…

–Wheel.

–…Wheel. Puede salir con total confianza, yo se lo garantizo personalmente.

Empezaron a oírse ruidos como de arrastrar muebles por la habitación y al cabo de un par de minutos sonó el pestillo y se abrió la puerta. Smallwall parecía un demente, solo decía como para sí «en mala hora, en mala hora, pandilla de psicópatas, criminales, ladrones… si lo llego a saber…», eso me pareció que mascullaba…

–David, soy la comisaria Spring, puede usted salir–. Smallwall asomó la jeta por la puerta, miró primero a la derecha, donde estaban las fuerzas del orden, y luego a la izquierda donde su vista topó con los tres esposados.

–Hijos de puta, qué habéis hecho, qué habéis hecho, hijos de puta–. Así, capicúa.



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